miércoles, 13 de abril de 2011

"No tengo ganas, yo ya comí ayer".

Los trastornos alimenticios están a la orden del día, crece el número de personas afectadas por enfermedades como la anorexia y la bulimia, crece el número de personas que se torturan por bajar de peso, crece el número de personas que se convierten en sus propios verdugos...

Este es el testimonio de una de tantas chicas que sufren estas terribles enfermedades:

Sandra de 18 años nos ha querido contar su experiencia tras superar esta grave enfermedad. Sandra tenía 15 años cuando se le diagnosticaron los primeros síntomas. Sandra pesaba 55 kg y pasaba por una mala racha,sus padres se acababan de separar, estaba enamorada de un chico 9 años mayor que ella,... y lo peor era una adolescente que no sabíacómo salir de sus problemas.

Ella pensaba que si reducía sus muslos y el michelín que le salía al sentarse podría conquistar a su chico y a la vez llamar la atención de sus padres. Empezó con una simple dieta de dejar de comer entre horas, dejar el pan,... y acabó ingresada en un hospital con 35 kg. Uno de sus objetivos salió bien: llamar la atención de sus padres que se preocuparon mucho y se mantuvieron unidos.

Sus amigas estaban al tanto de la rigurosa dieta de Sandra y la quisieron advertir de las consecuencias que podía acarrear la anorexia nerviosa pero ella estaba convencida que controlaba la situación.

Cuando llegó a bajar a los 35 kg sus se preocuparon muchísimo e intentaron hablar con ella. Ella estaba muy metida en la enfermedad por lo cual no tomó en cuenta el consejo de sus padres. Alberto, el chico con el que Sandra estaba locamente enamorada habló con los padres de ésta; y él fue quien le hizo entrar en razón advirtiéndola que entrar a un hospital era lo mejor para ella puesto que ya pesaba 30 kg y su estado era de mucha gravedad. Estuvo dos meses ingresada sin poder recibir visitas y se le hizo muy duro pero con la ilusión de poder volver a ver a Alberto.

Al fin le dieron el alta y entonces llegaba lo peor; en casa sin que nadie la obligase a comer; a tener que superar su enfermedad y que Alberto le dijese que era demasiado mayor para ella.

De este modo no lo pudo superar y la volvieron a ingresar; esta vez con 35 kg. Hasta el día que se dio cuenta de que por nada ni por nadie merece la pena estar al borde de la muerte, reconoció su enfermedad y fue dada de alta un mes más tarde.

Hoy dos años más tarde después de algo que pudo llegar a ser una tragedia, Sandra nos a contestado a unas preguntas y ha querido recalcar otros asuntos.


Pregunta: ¿Como llegaste a pensar que dejar de comer era la mejor solución?

Sandra: En aquellos momentos pasaba por una mala racha; y lo que empezó con perder unos kilitos para sentirme mejor, acabó fastidiándome toda mi adolescencia.

Pregunta: ¿Sentiste el apoyo de sus amigas?

Sandra: En aquellos momentos las despreciaba, me parecia que me querían fastidiar, no me comprendían. Pero sé que pusieron todo de su parte para ayudarme y doy gracias a Dios por tener unas amigas por querer lo mejor para mí en todo momento.

Pregunta: ¿Crees que merece la pena pasar por todo lo que has pasado por un chico?

Sandra: NO, ni mucho menos. Alberto era mayor que yo y me gustaba su madurez y su manera de ver las cosas. Él me ayudó mucho haciéndome ver la enfermedad que padecía y se lo agradeceré durante toda mi vida. Es cierto que sufrí por él, pero él también sufrió por mí; ya que se sentía bastante culpable por mi enfermedad.

Pregunta: ¿Te gustaría decir algo más para aconsejar a la gente que tiene este problema?

Sandra: Que aunque parezca mentira un cuerpo perfecto no lo es todo. Y que la vida es demasiado corta como para malgastarla sufriendo o preocupándose en que uno/a tiene que adelgazar. No os dejeis llevar por la publicidad porque hay millones de mujeres en el mundo y top models sólo son ocho.

Tras este testimonio, os dejo una canción de "Gatillazo" llamada "Anorimia-Bulorexia", como veís, es bastante oportuna para esta entrada.

 
 

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